Entender el aprendizaje matemático

como un cambio de creencias

Cuando enseñamos un nuevo concepto matemático usamos  entidades que lo sustituyen, modelizan, simulan, representan, encarnan, ejemplifican… es decir, entidades que subrogan de algún modo al concepto. Dicho de otro modo: la institución es capaz de ver una cierta subrogación del concepto matemático en ciertos particulares  que se ponen en juego durante el aprendizaje matemático.

Es obvio que hemos de  tratar de buscar estos elementos subrogatorios de manera que sean familiares al alumno. Que formen parte de lo  habitual al alumno. Algunos de ellos serán extramatemáticos, y otros matemáticos; pero, como parece obvio, se  deben realizar con elementos naturales al alumno.

Estos elementos, para la institución, son puestos en juego de forma que tienen la posibilidad de tener, adquirir o generar una formalidad matemática que exprese algo del concepto matemático. Diríamos que entran a formar parte de una cierta gramática de lo matemático.Utilizando  lenguaje Wittgensteniano, hay  que hacer participar al alumno, desde lo familiar, en el juego de lenguaje de lo matemático.

La nueva información matemática que estos objetos familiares generan  puede entrar en conflicto con la previamente «almacenada» y acostumbrada que tenia el alumno de dichos objetos y de lo que era capaz de inferir como factible en su uso.  El alumno tratará de mantener la consistencia familiar, y se verá obligado a reinterpretar los usos de los objetos familiares en aras de poder entender la gramática matemática que se le propone, y  que es nueva para él. Y es deseable que los cambios no ocurran de cualquier manera, sino que lo hagan en un marco de normatividad, que de hecho es establecida con cierta manipulación e imposición institucional (sin sentido despectivo) para poder hacer comprensible dicha gramaticalidad matemática.

Lo familiar queda dentro de un marco donde hay nuevas maneras correctas e incorrectas de proceder, es decir, hay  nuevas reglas. El alumno debe descubrir e interpretar las nuevas reglas de uso instauradas sobre los objetos familiares a fin de que pueda asimilar lo matemático que su correcta utilización precisamente  instaura. Hay nuevos elementos o modos no familiares de actuar con los objetos familiares, que aunque no familiares deben ser  compatibles en algún sentido con lo familiar. Y no serán aceptados del todo, pero tampoco no  deberían ser rechazados del todo. No es  necesariamente una  creencia plena, por tanto, solo hay, de entrada, cierto grado probabilístico de aceptación de lo nuevo. 

Esto es también interpretable como  un cambio de creencias al modo como Pierce lo establece. Modelo de  creencia-duda y no del modelo duda-creencia (cartesiano). Hay unas creencias acerca de cómo los objetos familiares son usados (aquello que es aceptado por el alumno, o mas bien un conjunto privilegiado entre las cosas que son aceptadas por el alumno, un conjunto de habitos) y pasamos a una nueva serie de creencias acerca como los objetos deben ser ahora «vistos y usados». (No se suspende el juicio como en Descartes)

Si tenemos un conjunto de creencias K de cómo se usan ciertos objetos familiares, y incorporamos un conjunto nuevo de creencias aun no aceptada C, pero forzados a tener que aceptarlas,  ¿el conjunto K + C se estructura conjuntamente como un  simple añadido de C sobre K? ¿hay una red compleja de nuevas relaciones y por tanto una reestructuración de <K+C> que difiere de K + C? ¿Que cosas que sé inferir con K puedo inferirlas para  K+ C, sin negar ninguna creencia K  previamente  aceptada? ¿Al añadir C, debemos  cambiar K?...

Surgen en el cambio de creencia, no solo elementos tomados como datos, sino inferencias posibles que el uso de esos elementos permiten. ¿Entran en contradicción con las aceptadas? ¿Entra en contradicción lo nuevo con lo familiar?  ¿Por que debemos esperar que el alumno tratara de que así no sea? ¿Tratará de abducir (obtener nuevas  reglas de uso ligadas a nuevos contextos) el modo  como debe ser usado lo nuevo para que no contradiga lo familiar? ¿De que modo debe ser presentado y modificado lo familiar para que se acepte lo nuevo?

En síntesis  proponemos para el análisis de las creencias, estudiar  por un lado la incertidumbre que lo nuevo nos provoca (irritación por la duda), y  por otro lado el deseo de creer cosas que satisfagan ciertos objetivos (tranquilidad por fijación de la creencia). Y de como surgen  reglas hipotéticas para poder absorber lo nuevo dentro de lo familiar, y como se consolidan  a la larga en habitos.

Todo ello, como se ve, potentemente Peirciano.