
Es sabido que Gilles Deleuze encontró en Peirce un autor de interés para poder especificar una semiótica de lo cinematográfico. Sin embargo en su libro sobre Proust y los signos, hay ya elementos claramente Peircianos y con los cuales me gustaría iniciar este Blog, y mi encuadre particular acerca del aprendizaje y formación de lo matemático.
«Aprender concierne esencialmente a los
signos. Los signos son el objeto de un aprendizaje temporal y no de un saber
abstracto. Aprender es, en primer lugar, considerar una materia, un objeto, un
ser, como si emitieran signos por descifrar, por interpretar. No hay aprendiz
que no sea «egiptólogo» de algo. No se llega a carpintero más que haciéndose
sensible a los signos del bosque, no se llega a médico más que haciéndose
sensible a los signos de la enfermedad. La vocación es siempre predestinación
con relación a signos. Todo aquello que nos enseña algo emite signos, todo acto
de aprender es una interpretación de signos o jeroglíficos»
Cualquier conocedor de Peirce
sabe que podrían ponerse en boca del mismo, estas afirmaciones de Deleuze, y ver en ellas no solo una “no contradicción”
con su pensamiento, sino una afirmación plena
del mismo.
Una reflexión del aprendizaje de las matemáticas desde y por los signos, es posible desde el marco epistemológico que Peirce desarrolló. Hacer tal reflexión es de lo que va esencialmente este Blog.