Michel Serres  en su libro  La comunicación:

Serres propone ver en el proceso de  formación de lo matemático una eliminación del ruido, de la interferencia. Para llegar a lo matemático es necesario eliminar. Por ello no se  puede poner entre paréntesis el proceso histórico de  formación de los objetos matemáticos. Del mismo modo que Descartes elimina el genio maligno, que el mismo propuso para llegar a lo que el creia la verdad absoluta, así debemos quitar el ruido de aquello que no deja ver lo matemático. Y eliminar es en esencia  negociar significados, es dialogar, es crear un nosostros.
  Sus reflexiones son un punto de partida para pensar que papel   puede desempeñar la negociación de significados, y la dialéctica institucional-personal en el aprendizaje de las matemáticas.

Dialogar es buscar un tercero y tratar de excluirlo.

 El milagro griego, el de las matemáticas, nacen  en el  mismo tiempo histórico,  lógico y  reflexivo que una filosofía del dialogo y a través del dialogo

 Si el profesor se impacienta con el alumno es porque el ya triunfó contra el ruido hace mucho tiempo.

El acto de eliminar el ruido, es la  condición de la aprehensión de la forma abstracta.

 Tomar conciencia de que las matemáticas  son el reino que no contiene más que el ruido inevitable, el de la comunicación casi perfecta, el reino del tercero excluido, donde el demonio está exortizado.

 El primer esfuerzo para lograr la comunicación  en un dialogo es isomorfo al esfuerzo por volver una forma independiente de sus realizaciones empíricas. Estas últimas son los terceros de la forma, su interferencia y su ruido.

 El método dialectico del diálogo tiene origen en las mismas regiones  que el método matemático.

 Una consecuencia extrema del empirismo es el sentido totalmente hundido en el ruido. El espacio de la comunicación como granular. El dialogo condenado a la cacofonía.

 Antes de que el dialogo sea posible, hay que cerrar los ojos y tapar los oídos ante el canto y la belleza de las sirenas  (eliminamos el ruido y el dibujo siempre frustrado,) (el empirismo es una sirena que siempre  acecha y no es fácil dejarlo de lado)

 Despejar una forma ideal es independizarlas de la experiencia y del ruido, el ruido es lo empírico del mensaje, así como lo empírico es el ruido de la forma.

 La negociación de significados es clave para que los objetos matemáticos puedan emerger en el alumno. Tal como dice Serres la matemática es un invento consecuencia del dialogo, y que surge conjuntamente con este.  Desde un punto de vista Peirciano podríamos concretar que tal negociación de significados, que supone una dialéctica entre lo institucional y lo personal es inferencia abductiva ligada a contextos. Dentro de diversos  contextos de aprendizaje el alumno debe abducir que es aquello que no es ruido para la institución matemática.