La importancia de la imaginación

 

« Es claro que la inteligencia no consiste en sentir de un cierto modo, sino en actuar de un cierto modo. Sólo que debemos reconocer que hay acciones internas —que podrían ser llamadas acciones potenciales— esto es, acciones que no tienen lugar, pero que de algún modo influyen en la formación de los hábitos. (...) Una conjetura imaginada nos lleva a imaginar una línea apropiada de comportamiento. A veces se habla del soñar despierto como de una mera inutilidad; y así sería, si no fuera por el hecho notable de que lleva a formar hábitos, en virtud de los cuales cuando surge una conjetura real similar nos comportaremos realmente en la manera que hemos soñado que haríamos».

 Peirce

 

Hay un acertijo chistoso que  siempre me ha  parecido sutilísimo

« Imagínate que estas en una barca que hace aguas por todos lados, de modo que te estas hundiendo dentro de ella. Estas rodeado de tiburones que esperan al acecho tu hundimiento. Tienes una pistola, pero solo una bala. El barco sigue hundiéndose. Los tiburones  están hambrientos…. ¿Qué puedes hacer? »

La respuesta es:

 «Imaginar otra cosa».

En un capitulo de la renombrada serie televisiva House («medio lelo» es el titulo del capitulo) a un paciente que es lelo por problemas cerebrales, pero que paradójicamente toca de maravilla el piano  y es excelente para los aspectos musicales; el Dr. House, con fines de diagnostico médico, le pide que se imagine que su pierna es un piano y que  toque sobre ella con sus dedos. El paciente lelo objeta que  su pierna no es un piano y que por tanto no  puede hacer lo que le pide. EL Dr. House  exclama con sarcasmo: «¡Será Lelo, por eso  dije que  se lo imaginara!

La incapacidad del paciente de poder imaginar la realidad de otro modo, a causa de su enfermedad, le impedía ejecutar la acción. Tenia una limitación absoluta; su cerebro estaba solo perfilado para hacer  ciertas cosas, y no podía hacer nada más allá de ellas. Estaba como inmovilizado, y a los ojos del Dr. House, eso era un claro referente de imbecilidad.

No saber hacer las cosas imaginativamente supone una enorme torpeza intelectual. Y marca buena parte de las posibilidades que el ser humano tiene para relacionarse con los objetos y con la diversidad de experiencias mundanas.

 También en este sentido, la importancia de la imaginación en la comprensión de las matemáticas es fundamental. Interviene constantemente, y sin el concurso continuo de la misma es imposible hacer verdaderas  matemáticas. Y también supone un hándicap para conocer y entender los objetos matemáticos y la diversidad de experiencias matemáticas (al igual que las «terrenales»).

La imaginación crea diálogos posibles. El dialogo es negociación de significados y tal negociación imprescindible para la conceptualización de los objetos matemáticos. Del mismo modo interviene en la relación intersubjetiva de la experiencia matemática, al ser la imaginación también un lugar donde dialogamos con los otros y con nosotros mismos como otros, y  desde ello permitir establecer lo objetivo de lo matemático. Lo «objetivo» emergiendo desde la «intersubjetividad»  con intervención de «lo imaginativo».

La imaginación crea abducciones (hipótesis), necesarias para eliminar el ruido, y descubrir lo relevante. Entender lo normativo, el sentido de seguir para el caso la regla, se hace haciendo participe a la imaginación. Es un componente esencial para poder participar en los «juegos de lenguaje» y en las «formas de vida» de que habla Wittgenstein. También, como no,  en el «juego de lenguaje» y «forma de vida» de lo matemático, indiscutiblemente.

La imaginación permite crear nuevos interpretantes y cascadas interpretativas de los signos al ponerlos en relación, los hace crecer y determinar a la vez. Los actos imaginativos, su esfuerzo, crean hábitos de acción, de manera que las acciones  internas de esta tienen, paradójicamente, repercusiones en poder dar significado a la experiencia externa.

Resaltaré  la importancia de que una  expresión del estilo «A es B», se transforme en la expresión «imagínate que A es B». La «pierna es un piano» es una relación que en el mundo de los hechos no imaginativos es difícil de establecer. Es posible, sin embargo, si uno simplemente se lo imagina. No es lo mismo decir «A es B», que «imagínate que A es B». Una aparente  imposibilidad se transforma en una potencial  posibilidad. Y si tal posibilidad en el mundo de la imaginación se pone difícil, no conviene, no es lo que esperábamos, o no nos permite encontrar la solución que pretendíamos…. pues imaginamos otra cosa para ver si así funciona.

Además  con la imaginación podemos  establecer no solo «A es B»,  sino que tal vez «A es C»,«A es D»…y crear de todo ello una forma de A, una interrelación de interpretantes de A, una emergencia de su significado, en  la que intervienen aspectos imaginados o supuestos de B,C,D…. Situando imaginativamente y en acción efectos posibles de lo  que pueda significar A. Que  funciones y sentidos posibles de A pueden vislumbrarse. Algo así como poner en expedición  y dentro la imaginación, los efectos concebibles de que habla la máxima pragmática de Peirce:

«Considera los efectos que tú concibes en el objeto de tu concepción que pudieran tener importancia práctica. Entonces tu concepción de esos efectos es la TOTALIDAD de tu concepción del objeto» (CP 5.422).

Cambiemos concibes por imaginas y concepción por imaginación. O dicho de otro modo, para concebir usamos también y fundamentalmente la imaginación. Aunque no solo y meramente esta, claro está.

 

Una cita de para concluir:

« Es evidente pues que la imaginación forma parte de las técnicas para abordarla resolución de problemas: hay imaginación cuando asociamos a un mapa complejo un simple grafo, cuando vemos mentalmente como revoluciona una figura plana ,cuando mentalmente generamos un mosaico, cuando en una reducción al absurdo imaginamos lo que ocurriría en caso contrario, etc. Me viene a la memoria aquel viejo problema: “si en 24 horas sube una montaña siguiendo el único camino que lleva a la cima y el día siguiente baja por el mismo sendero, debe haber un lugar donde usted está a la misma hora los dos días”… y uno se “imagina” superpuestas la subida y la bajada y entiende el cruce (¡igual hora!).»

J. Tanton